martes, 31 de julio de 2012

Con la cara lavada

Cae la lluvia
como si a nadie le importara.
Cae triste,
solitaria.

Me gusta la lluvia
y me gusta mirarla.
Cómo cae, cómo juega,
se desliza entre las hojas, 
como patina y resbala.


Me gusta oír su voz,
escucharla;
Unas veces es su voz lastimera,
otras
como si cantara.
Me gusta mojarme
 y pasear junto a ella
en silencio,
callada.

Me gusta la lluvia
y me gusta por sorpresa,
inesperada.
Y el olor a hierba fresca,
a tierra mojada,

El mundo con la carita recién lavada.

Imagen y texto: María.

6 comentarios:

Francisco Espada dijo...

Coincido con tu gusto por la lluvia, María, pero a estas alturas de mi vida procuro refugiarme y disfrutarla detrás de los cristales.
Besos

María (lady) dijo...

Imagínate, Francisco, una tarde de lluvia, un buen chubasquero, unas botas de agua y un gorro ... ó un buen paraguas. Y salir con las calles casi vacías, disfrutando de la lluvia, el espacio y ... ¡los charcos!!!
Al llegar a casa un buen chocolate calentito ... Hmmmm ¡qué rico!!
Un abrazo.

Edurne dijo...

Eso del chocolatito... es una tentación de lo más pecaminosa!

Y ahora querría yo un poco de lluvia, tan solo un poquito...!

Muxutxuak, bien acalorados!
;)

Roberto Esmoris Lara dijo...

qué maravilla, María, qué mnaravilla tus fotops, tus apuntes y la calidez de tu alma.
Un abrazo total en ese chocolate del regreso :)

María (lady) dijo...

Y qué bueno verte por aquí!!! Te pusiste las botas de siete leguas y cruzaste el charquito.
Jeje ... Veo que te apuntas al chocolate :)
Un abrazo fuerte.

Roberto Esmoris Lara dijo...

(hermoso tu poema María)....hazlo, que el silencio es el territorio donde se encuentran las almas con su mejor vestido. Nos veremos siempre en esa esquina, my lady, amiga querida